lunes, 14 de enero de 2013

ELECCIONES Y LECCIONES


Si comparamos nuestro sistema electoral con el de nuestros vecinos concluiremos que el nuestro es más abierto y democrático.  Además de que utilizamos las fotografías de los candidatos,  y podemos cruzar planillas y partidos, contamos con el sistema de elecciones internas.  Estas elecciones, si son conducidas de manera transparente y honesta, brindan oportunidad a todos los interesados para postularse como candidatos, y de esa manera poner a prueba su popularidad y  liderazgo.  Al final, si el proceso es transparente y honesto, los perdedores terminan apoyando al triunfador y los partidos se fortalecen.  Otros mecanismos, como la selección del candidato por una convención, o por un grupo de notables del partido, siempre generan una percepción de manipulación e imposición.  Consecuentemente, los perdedores se frustran y típicamente terminan creando otros partidos para impulsar su candidatura, con lo cual el sistema político se llena de múltiples y débiles partidos.  Por esta razón, me parece que el sistema de elecciones internas ha sido un acierto para nuestro país, siempre y cuando el proceso se conduzca transparente y honestamente.

lunes, 17 de diciembre de 2012

RETROCESO Y DESESPERANZA


Nuestro país está efectivamente de luto y es hora de colgar los listones negros.  El Congreso, en un acto inconstitucional, ilegal, infundado e injustificado decidió destituir a cuatro magistrados de la Sala de lo Constitucional.  Con ello ha violentado nuestra forma de gobierno basada, según nuestra Constitución, en tres poderes complementarios e iguales.  Como ningún poder está supeditado a los otros, y debido a que los funcionarios públicos no tienen más atribuciones que las que explícitamente les confiere la ley, la destitución de los magistrados es nula y no debe acatarse.  Se trata de un acto ilegal e inválido que los magistrados supuestamente destituidos no deben acatar.  Deben continuar asistiendo a sus labores y desempañándolas como si nada hubiera ocurrido.  No deben aceptar que se violente y destruya el estado de derecho.  De otra forma nuestra institucionalidad sufriría un grave retroceso.