Si comparamos nuestro
sistema electoral con el de nuestros vecinos concluiremos que el nuestro es más
abierto y democrático. Además de que
utilizamos las fotografías de los candidatos,
y podemos cruzar planillas y partidos, contamos con el sistema de
elecciones internas. Estas elecciones,
si son conducidas de manera transparente y honesta, brindan oportunidad a todos
los interesados para postularse como candidatos, y de esa manera poner a prueba
su popularidad y liderazgo. Al final, si el proceso es transparente y
honesto, los perdedores terminan apoyando al triunfador y los partidos se
fortalecen. Otros mecanismos, como la
selección del candidato por una convención, o por un grupo de notables del partido,
siempre generan una percepción de manipulación e imposición. Consecuentemente, los perdedores se frustran
y típicamente terminan creando otros partidos para impulsar su candidatura, con
lo cual el sistema político se llena de múltiples y débiles partidos. Por esta razón, me parece que el sistema de
elecciones internas ha sido un acierto para nuestro país, siempre y cuando el proceso se conduzca transparente y honestamente.
lunes, 14 de enero de 2013
lunes, 17 de diciembre de 2012
RETROCESO Y DESESPERANZA
Nuestro país está
efectivamente de luto y es hora de colgar los listones negros. El Congreso, en un acto inconstitucional,
ilegal, infundado e injustificado decidió destituir a cuatro magistrados de la
Sala de lo Constitucional. Con ello ha
violentado nuestra forma de gobierno basada, según nuestra Constitución, en
tres poderes complementarios e iguales. Como
ningún poder está supeditado a los otros, y debido a que los funcionarios
públicos no tienen más atribuciones que las que explícitamente les confiere la
ley, la destitución de los magistrados es nula y no debe acatarse. Se trata de un acto ilegal e inválido que los
magistrados supuestamente destituidos no deben acatar. Deben continuar asistiendo a sus labores y
desempañándolas como si nada hubiera ocurrido.
No deben aceptar que se violente y destruya el estado de derecho. De otra forma nuestra institucionalidad
sufriría un grave retroceso.
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